"Hay una rosa... creo que me ha domesticado"
Es bella, con buen aroma.... Invita a acercarse; pero, si lo haces demasiado y traspasas su biombo, te muestra sus tres espinas.
Tres espinas con las que enfrentarse al mundo.
- No comprendo - Dijo la princesita - Porque me sigue mostrando a mí sus espinas; por qué me las sigue clavando una y otra vez? Yo la protegí del frio, temía que pudiera irse con el viento, temía que fuera flor de un día y temí y temí tanto, que el temor llegó a sobrepasar al amor que sentía por ella. Cada mañana podía ser la última y ese miedo me impedía amarla sin reservas, libremente y sin ataduras.
Ella no entendió que yo la amaba para toda la vida, no para un día y no comprendió que, cuando temes que cada beso sea el último, todo se vive con más urgencia.
- Sí - dijo el zorro - Tu rosa te ha domesticado. Cuando eres capaz de comprender y amar hasta sus espinas, ya no hay salida. Tu rosa es para ti única en el mundo. Tú también ganas por el color del trigo.
(con todos mis respetos a Antonie de Saint-Exúpery y su "principito")