Ponte frente al espejo y mírate.
¿Qué ves?
-Nada especial, solamente un ser diminuto de cuerpo y espíritu. De mente algo opaca y mirada diáfana. De manos pequeñas y ojos grandes.
Un pequeño individuo que mira a su alrededor alternando sorpresa, miedo y esperanza. Que dibuja una media sonrisa cada vez que le mira, que llora lágrimas saladas cada poco y que baja la cabeza por vergüenza y miedo...
Alguien que no levanta la voz, que no disiente, que no discute. Alguien que solo pregunta, con la mirada y la voz, que busca un porqué, que busca un cuándo, que busca un quién... Sobre todo un quién.
Levanto la mano y la levanta conmigo. Se retuerce el pelo igual que yo y se muerde los labios y las uñas. Le miro las manos y sé que lleva tiempo haciéndolo... Tal vez sea por miedo.
-Miedo? Miedo a qué?
- Miedo a la soledad, al rechazo, a la vida, a la muerte. Miedo al silencio y al ruido, miedo al mar y al viento. Miedo a la gente y miedo a sí misma. Principalmente, miedo a ser...
Le miro a los ojos y mi reflejo me devuelve la mirada. Es extraño, pero veo la pregunta en sus ojos:
-Si yo tengo tanto miedo, por qué me lo tienen a mí?
jueves, 22 de noviembre de 2007
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2 comentarios:
El miedo es un arma peligrosa. Cuando lo tienes pareces distante, y los demás se asustan y se alejan. Entonces te asustas más, porque parece que no hay nadie alrededor...
y la llave para salir del miedo es conocer la verdad
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