domingo, 17 de agosto de 2008

La principita

Y dijo la principita:

"Hay una rosa... creo que me ha domesticado"

Es bella, con buen aroma.... Invita a acercarse; pero, si lo haces demasiado y traspasas su biombo, te muestra sus tres espinas.

Tres espinas con las que enfrentarse al mundo.

- No comprendo - Dijo la princesita - Porque me sigue mostrando a mí sus espinas; por qué me las sigue clavando una y otra vez? Yo la protegí del frio, temía que pudiera irse con el viento, temía que fuera flor de un día y temí y temí tanto, que el temor llegó a sobrepasar al amor que sentía por ella. Cada mañana podía ser la última y ese miedo me impedía amarla sin reservas, libremente y sin ataduras.

Ella no entendió que yo la amaba para toda la vida, no para un día y no comprendió que, cuando temes que cada beso sea el último, todo se vive con más urgencia.

- - dijo el zorro - Tu rosa te ha domesticado. Cuando eres capaz de comprender y amar hasta sus espinas, ya no hay salida. Tu rosa es para ti única en el mundo. Tú también ganas por el color del trigo.

(con todos mis respetos a Antonie de Saint-Exúpery y su "principito")

2 comentarios:

Anónimo dijo...

y aprender a domesticarse sin por ello invadirse, en libertad

Anónimo dijo...

Estimada señorita:
Es mi ilusión invitarla a leer el humilde ensayo que desde hace más de un mes realizo, (y realizaré) en torno a la obra del genial M.Ende; Momo. En la decimotercera y última entrada trato conceptos tan significativos como el de las oportunidades perdidas, la naturaleza del mal, el miedo connatural de los hombres hacia lo trascendente, o la misma muerte.
Confió en que la lectura sea de su interés.
Un saludo desde la isla de Gran Canaria.